Fertilización oceánica

¿Qué es?

Es un conjunto de propuestas de geoingeniería para hacer florecer el plakton masivamente mediante el vertido de nutrientes al océano. Se supone que el plankton capturará dióxido de carbono. En realidad, esta técnica no está comprobada y sí pone en peligro los ecosistemas marinos.

La teoría:

Los océanos juegan un papel clave en la regulación del clima del mundo. El fitoplankton (microorganismos que habitan en la superficie del océano), a pesar de su pequeño tamaño, colectan la mitad del dióxido de carbono que la atmósfera absorbe cada año mediante las plantas. Mediante la fotosíntesis, el plankton captura carbono y luz solar para crecer, liberando oxígeno a la atmósfera. Los océanos del  mundo han absorbido ya una tercera parte de todo el dióxido de carbono (CO2) que los humanos han generado en los últimos 200 años. Según la NASA, aproximadamente un 90% del contenido total de carbono del mundo se ha acumulado en el fondo del océano, en la forma de biomasa muerta.

Quienes proponen la fertilización oceánica aseveran que verter “nutrientes”(generalmente hierro, nitrógeno o fósforo) en las aguas identificadas con alto contenido de nitrato y bajo contenido de carbono (el término técnico en inglés es high nutrient low chlorophyll-HNLC), donde hay bajas concentraciones de fitoplankton debido a la ausencia de uno de sus nutrientes, son excelentes para provocar el florecimiento del fitoplankton. Puesto que el fitoplankton una CO2 para la fotosíntesis, la idea es que al incrementar la población de fitoplankton se incrementará la absorción de CO2. Argumenta que cuando un fitoplankton individual muere (el espectro de vida del fitoplankton es corto, solo unos días) se sumergirá en el piso de océano, secuestrando carbono en el largo plazo, al llevárselo a los niveles más profundos del mar. El objetivo de las empresas comerciales dedicadas a la fertilización oceánica es lucrar mediante la venta de créditos o bonos de carbono por el CO2 secuestrado mediante el comercio de carbono voluntario o regulado.

Las poblaciones de fitoplankton en los océanos están desapareciendo como resultado del cambio climático y del calentamiento de las aguas. La cantidad de hierro que se deposita naturalmente del polvo atmosférico de las nubes hacia los océanos del planeta (y que provee de nutrientes para el fitoplankton) también ha disminuido dramáticamente en las décadas recientes. Según datos de satélite de la NASA, como la temperatura de las aguas aumentó de 1999 a 2004, la vida microscópica de los océanos disminuyó significativamente. Los océanos al rededor del Ecuador en el Pacífico sufrieron una caída del 50 por ciento en la producción de fitoplankton. Los defensores de la fertilización oceánica piensan que el hierro es el nutriente que falta y que restaurará el fitoplankton y capturará dos o tres mil millones de toneladas extra de dióxido de carbono cada año —a penas una tercera parte o la mitad de las emisiones globales de la industria y los automóviles. Algunas regiones del océano (especialmente cerca de los círculos Ártico y Antártico) son ricas en nutrientes pero anémicas —es decir, les falta el hierro suficiente para estimular el crecimiento del plankton. Con la adición de hierro, esas zonas que presumiblemente serían saludables, los científicos esperan incrementar el crecimiento del plankton y por lo tanto la absorción de CO2. Sin embargo, científicos en Estados Unidos y Canadá que escribieron en Science, señalan que los ciclos de las cadenas alimentarias y biogeoquímicas serán alteradas de formas no esperadas.” Advierten que si los esquemas de comercio de carbono hacen lucrativo para las compañías involucrarse en la fertilización oceánica, “los efectos acumulativos de muchas de tales implementaciones resultarían en consecuencias de gran escala —una clásica tragedia de los comunes.” Otros notan que el hierro tal vez no sea la única carencia nutricional del océano —los investigadores han identificado el silicio como un componente crucial de la exportación de carbono, pero cada una de las “correcciones” al agua del océano podría tener efectos inesperados.

¿Quién está involucrado?

Hay iniciativas tanto comerciales como científicas involucradas en la fertilización del océano y al menos 13 experimentos se han llevado a cabo en los océanos del mundo durante los últimos 20 años. En 2007 un experimento cerca de las Islas Galápagos realizado por la empresa Planktos, de nueva incursión en el campo, fue detenido por una campaña de la sociedad civil internacional (ver más adelante). La empresa ya estaba comerciando con bonos de carbono por Internet y su director ejecutivo reconoció que sus actividades de fertilización del océano eran más bien un “experimento de negocios” que un “experimento científico”.

Climos, otra nueva empresa en este rubro, se encuentra todavía en operación. Su directos ha propuesto un “código de conducta” para los experimentos de fertilización del océano para “encontrar formas que sirvan para que colaboren la ciencia, los negocios y la comunidad de comerciantes de carbono.” Una compañía australiana, Ocean Nourishment Corporation, dirigida por Ian S. F. Jones con vínculos con la Universidad de Sydney, tenía planes para verter urea (nitrógeno) en el mar Sulú pero fue detenida por el gobierno de Filipinas en 2007, después de que más de 500 organizaciones de la sociedad civil hiciera campaña contra esos planes. La ciencia de la fertilización oceánica tiene cada vez menos credibilidad la experimentación recibe reseñas negativas de todo mundo, desde la Royal Society hasta New Scientist, sin mencionar el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

Los 191 gobiernos que estuvieron en el Convenio sobre Diversidad Biológica en mayo de 2008 adoptaron una moratoria de facto sobre la fertilización oceánica. El Convenio y Protocolo de Londres sobre vertimiento de deshechos en el mar también se ha referido al tema, y está tratando de establecer los parámetros para la legalidad de la experimentación científica en este tema.

¿Qué está mal con la fertilización del océano?

El fitoplancton es el fundamento de la cadena alimentaria marina. El hierro puede estimular el crecimiento de las algas, pero su potencial para capturar y eliminar cualquier cantidad significativa de carbono es dudosa, cuando menos. La lista de los efectos laterales potenciales es larga: reducción de oxígeno (anoxia) en los mares profundos; disrupción de los ecosistemas marinos, particularmente de la cadena alimentaria; una enorme posibilidad del aumento de otro tipo de gases de efecto invernadero, como óxido nitroso y metano, así como gases tales como DMS que forma nubes que alteran el clima; impactos toxicológicos potenciales tales como dinofalgelados en el caso de fertilización con urea; empeoramiento potencial del problema de la acidificación del océano. La fertilización oceánica también podría tener impactos devastadores en las formas de vida y supervivencia de quienes dependen de los ecosistemas marinos sanos, especialmente los pescadores artesanales.

Ejemplo: la historia de Planktos

Planktos, Inc. era una compañía estadounidense de inicio en el ramo de la fertilización oceánica  que pretendía sembrar los océanos con hierro con el fin de crear florecimientos del plakton que teóricamente secuestrarían CO2. A principios de 2007 Planktos ya vendía compensaciones de carbono en su sitio web, asegurando que su prueba inicial de fertilización, realizada en la costa de Hawaii desde el ya te privado del cantante Neil Young, ya estaba rindiendo resultados, absorbiendo carbono de la atmósfera. En mayo de 2007, Planktos anunció sus planes para embarcarse en Florida hacia el océano para arrojar decenas de miles de libras de pequeñísimas partículas de hierro sobre 10 mil kilómetros cuadrados de aguas internacionales cerca de las Islas Galápagos, una locación escogida, entre otras cosas, porque no se requeriría ningún permiso o vigilancia de ningún gobierno. En sus esfuerzos por detener a Planktos, grupos de la sociedad civil  llenaron una solicitud formal con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos para investigar las actividades de Planktos y pata regularlas bajo la ley correspondiente (US Ocean Dumplig Act). Además, organizaciones de interés público pidieron a la Securities Exchange Commission que investigara las argumentaciones confusas de Planktos para sus inversionistas en relación con la legalidad y los supuestos beneficios ambientales de sus acciones. Con publicidad negativa, Planktos anunció su bancarrota, vendió su barco y despidió a todos sus empleados. Decidió “abandonar cualquier esfuerzo futuro de fertilización del océano” debido a “serias dificultades” en la obtención del capital necesario, como resultado de una “amplia oposición.”

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