John Vidal1
Cultivos de colores más claros, aerosoles en la estratósfera, vertimientos de hierro en los océanos, son algunas de las medidas consideradas por prominentes científicos para alterar artificialmente el clima de la Tierra, según muestran documentos filtrados provenientes del cuerpo científico climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En un movimiento que sugiere la desesperación de la ONU y de los países ricos por alcanzar acuerdos de consenso en las negociaciones climáticas globales, científicos estadounidenses, británicos y de otros países occidentales delinearán una serie de ideas para manipular el clima global con el fin de reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, también admiten que, aunque las ideas funcionan teóricamente, podrían igualmente provocar consecuencias no intencionales e irreversibles.
Los documentos,2 filtrados desde dentro del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), previo a la reunión de un grupo de expertos en geoingeniería en Lima, Perú, la próxima semana,3 muestran que 60 científicos propondrán o intentarán evaluar una serie de medidas radicales, entre las que se incluyen:
- lanzar sulfatos en aerosol a la estratósfera para reflejar la luz solar hacia el espacio exterior;
- depositar cantidades masivas de partículas de hierro en los océanos;
- la ingeniería genética de los cultivos para otorgarles un color más claro y así reflejen la luz solar; y
- suprimir las nubes de tipo cirrus (cirro).
Otras propuestas que es posible que se sugieran en la reunión incluyen el vertimiento por aspersión de agua marina a las nubes para “blanquearlas” y reflejar la luz del sol fuera de la Tierra, el entierro de masas gigantescas de carbón en el subsuelo, el pintado de las calles y azoteas de color blanco en gran escala, la adición de óxido de calcio a los océanos, así como diversas maneras de succionar los gases de efecto invernadero del aire y depositarlos en las profundidades del mar.
Esta semana, más de 125 grupos ambientalistas y de derechos humanos de 40 países publicaron una carta enviada a Rajendra Pachauri, el científico ganador del premio Nobel y cabeza del IPCC, advirtiéndole que ese Panel no tiene un mandato explícito para considerar la legalidad o la viabilidad política del uso de la geoingeniería.4
“Preguntar a un grupo de científicos en geoingeniería si debería realizarse más investigación es como preguntarle a los osos si les gustaría comer un poco de miel”, dice la carta, firmada, entre otras organizaciones, por Amigos de la Tierra Internacional, La Via Campesina y el Grupo ETC.
La preocupación respecto a la reunión del IPCC se centra en el aspecto de a quién le corresponde decidir qué tipo de geoingeniería se lleva a cabo y cómo debe regularse y monitorearse su ejecución. En caso de funcionar, algunos proyectos podrían modificar los patrones climáticos no intencionalmente y, posiblemente, afectarían la agricultura y los modos de vida en algunas de las zonas más vulnerables del mundo.
“La geoingeniería no es un asunto científico, sino político. Las organizaciones internacionales campesinas, de pueblos indígenas y de los movimientos sociales han expresado, todas ellas, una oposición clara a la aplicación de tales medidas, calificándolas como una falsa solución a la crisis climática”, advierte la carta.
La Gran Bretaña, junto con Estados Unidos, apoya fuertemente la investigación en geoingeniería y ha otorgado respaldo económico a científicos por millones de libras esterlinas para la investigación en universidades, incluyendo al plan de la Universidad de Bristol para desarrollar una “manguera”, sostenida por globos, a través de la cual pueden ser lanzadas partículas de sulfatos a la estratósfera. La Real Sociedad Británica está tratando de desarrollar lineamientos y principios internacionales, al tiempo que organiza talleres en todo el mundo.
En una carta dirigida a The Guardian esta semana, Georgina Mace, profesora de Ciencias de la Conservación en el Imperial College de Londres y Catherine Redgwell, profesora de Derecho Internacional en la UCL, dijeron que la inversión en investigación para el desarrollo de la geoingeniería ya comenzó y que “sin estructuras de gobernanza internacional, las medidas [de geoingeniería] podrían ser aplicadas sin las restricciones y salvaguardas necesarias”.5
Sin embargo, según los resúmenes de los documentos, Redgwell aconsejará a l IPCC en Perú la próxima semana que no es necesario adoptar nuevas leyes. “Un tratado internacional sobre la geoingeniería no es probable ni deseable. El apetito por la legislación climática es bajo”.
Los principios centrales, sugiere Redgwell, deben ser que la geoingeniería es un “bien público”, que debe haber participación pública en la aplicación de las medidas y una evaluación independiente de sus impactos.
“La geoingeniería no es un bien público. Más bien se trata de un escándalo internacional de proporciones gigantescas que tendrá consecuencias devastadoras sobre los pobres”, declaró Diana Bronson, de la Organización No Gubernamental internacional, Grupo ETC.
En los documentos, muchos de los científicos aceptan que existen grandes incertidumbres respecto a estas tecnologías. No obstante, el grupo promotor de la reunión, que evaluará las tecnologías, incluye a muchos y bien conocidos promotores de la geoingeniería, quienes han hecho llamados públicos para que se incremente el financiamiento público para conducir experimentos de gran escala. También estarán presentes científicos que poseen patentes en tecnologías de geoingeniería e intereses financieros en estas tecnologías.
Asimismo, la reunión de Lima ha adquirido mayor relevancia porque la semana pasada, Christiana Figueres, cabeza de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), declaró a The Guardian que el mundo puede tener que investigar la geoingeniería más afondo porque las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando.6
“Nos estamos colocando en un escenario en que tendremos que desarrollar tecnologías más poderosas para capturar las emisiones directamente de la atmósfera”, dijo. “Estamos entrando en un territorio muy riesgoso”.
Traducción al español: Octavio Rosas Landa R.
1 John Vidal es Director de la sección ambiental de The Guardian. Publicado originalmente en The Guardian, 15 de junio de 2011. Disponible en Internet: http://www.guardian.co.uk/environment/2011/jun/15/ipcc-geo-engineering-climate.
2 Véase “IPCC expert meeting on geo-engineering: keynote abstracts”, en The Guardian, 15 de junio de 2011. Disponible en Internet: http://www.guardian.co.uk/environment/interactive/2011/jun/15/ipcc-geo-engineering.
5 Véase “Geoengineering research guidelines”, en The Guardian, 13 de junio de 2011. Disponible en Internet: http://www.guardian.co.uk/environment/2011/jun/13/geoengineering-research-guidelines.
6 Véase Fiona Harvey, “Global warming crisis may mean world has to suck greenhouse gases from air”, en The Guardian, 05 de junio de 2011. Disponible en Internet: http://www.guardian.co.uk/environment/2011/jun/05/global-warming-suck-greenhouse-gases.























